miércoles, 13 de enero de 2016

DERECHO A RESEÑAR NEGATIVAMENTE...

Buscando y leyendo a blogueros lectores, he observado que cuando se produce una crítica negativa de una obra, algunos escritores se lanzan a defender su obra con uñas y dientes. Hasta el punto que se lee, entre líneas, una diplomacia hostil. Una solapada rabia que ocultan con repetidos comentarios en los blogs obligando a que el bloguero reseñador justifique su opinión hasta el hartazgo. Todos nos dicen cómo hemos de llevar nuestras vidas; opinan, debaten... Te conviene esta pareja, la otra no... Paga impuestos, cumple con la Ley. Aparca el coche bien, paga la zona azul, aquí sí, allí no. Debes hacer, no debes... Revisa tu oído, tus pechos, tus cositas... cuídate, adelgaza, baja de talla... ¡Cojones ya! Como diría Fernando Fernán Gómez: ¡A la mierda! ¿Qué nos queda de libre elección? Si nos lo planteamos, pocas cosas. Y entre esas pocas cosas; los libros y...NUESTRA MANERA DE PERCIBIR Y SENTIR LO LEÍDO. Que nadie nos diga qué hemos de sentir u opinar sobre una lectura que hemos padecido o disfrutado con nuestros sentidos y nuestro particular bagaje emocional, como siempre me recuerda Rosalía, sabias palabras, amor. Los escritores nos ofrecen sus historias, bueno, nos las venden, y nosotros opinamos. A veces, defienden demasiado sus obras, sus "hijos putativos", olvidando que el lector tiene cerebro y lo que yo sienta o piense es algo nuestro. Tenemos derecho a debatir lo leído. Con educación, todo se puede comentar. Un consejo para los escritores: Dejad que vuestras historias fluyan, que calen en nuestros corazones, que nos emocionen... y si no lo lográis, a veces con una minoría y otras veces una mayoría, es inútil la defensa acérrima : dejad que también sintamos rechazo por ellas. Dejadnos ser lectores. Pagamos: opinamos. Sin embargo, agradezco a aquellos escritores que al contrario, respetan y son educados y amables cuando se reseña negativamente su obra.