domingo, 27 de marzo de 2016

EL PACTO FICCIONAL ENTRE EL ESCRITOR Y EL AUTOR.

Soy una lectora ávida y rigurosa, me gusta más leer que echar un kiki... vale, no vamos a exagerar; prefiero un kiki.
Cuando leo una novela solo pido una cosa; que el escritor me mienta bien. No me importa tanto si no se ha documentado correctamente y me lanza una serie de mentiras, siempre que sean creíbles, como dijo Stephen King en su libro Mientras escribo; si la historia habla de un cuerpo policial y no sabemos cómo funcionan ciertos aspectos, el escritor puede inventarlos en base a un previo conocimiento o documentación básica.
Si ubicas la historia en un momento histórico intenta manejar bien el contexto y algunos detalles. No me pongas teléfonos móviles en los años setenta.
Y no me vendas la moto con una persona que es capaz de endiñarse cinco whiskys de golpe, una botella de vino, dos copas de cava y ni se inmute. No cuela.
Otra cosa: el escritor me tiene que contar la historia que me ha prometido, es decir, que el final de la historia, aunque debe ser inesperado, también debe ser inevitable. Es decir; la fantasía pactada. La realidad es la base que sustenta la credibilidad de las novelas de ficción.
Una más: la abstracción excesiva, error habitual entre los escritores, lastra la veracidad de la ficción.
Además: los personajes deben mantener una sólida coherencia entre sus emociones y sus actos.
En resumen:
-¡Miénteme, pero hazlo bien!
-¡Documéntate mínimamente!
-No me engañes: si tu personaje es honesto sus actos también lo son.
-No me vendas la moto con acciones imposibles.
Donde más cagadas observo es en la novela negra y policíaca. Cagadas que me enervan.
Los lectores somos inteligentes y además tenemos las redes sociales para comentar las novelas. Los escritores deben subir el listón y no tomarnos el pelo.
Podía poner ejemplos prácticos de escritores con cierto renombre que rompen el pacto ficcional entre autor y escritor, que no se han documentado bien o que intentan vendernos la moto con unicornio incluido. Pero no lo voy a hacer. En las reseñas ya hacemos constancia de esos errores.
¿Y tú, crees que un escritor debe documentarse?