miércoles, 17 de septiembre de 2014

LIBROS Y CRÍTICAS: APARTAMENTO 16.

APARTAMENTO 16.
ADAM NEVILL.
EDITORIAL MINOTAURO.
405 PÁGINAS.
TERROR.

El primer plato, el prólogo, nos abre el apetito y de una forma... Inserta al lector en una atmósfera de suspense ejecutado a la perfección. Estamos ante una gran novela; un buen escritor del género.
La novela tiene dos hilos argumentales con sus dos tramas principales:
April hereda el apartamento de su tía abuela, Lillian, a la cual nunca ha conocido. Viajará desde Estados Unidos hasta Londres, a la zona exclusiva de Barrington House, con la intención de vender la pertenencias de su pariente. Entonces descubre que el inmueble está muy deteriorado y que Lillian murió en extrañas circunstancias, así que decide averiguar qué sucedió con su tía abuela y su marido.
La historia del portero del lugar, el joven pintor Seth, que realiza el turno de noche en el edificio de apartamentos, se entrelaza con la trama de April, dando lugar a un final impactante que deja al lector sin aliento y con el pacto ficcional a la altura de las expectativas.
El narrador omnisciente que nos conduce a través de estas dos tramas, es perfecto, ya que nos introduce en la mente de los personajes y sus soliloquios.
El estilo fosco y la técnica literaria ya en desuso que utiliza el escritor, el Cup-up, provoca una atmósfera de terror axfisiante que jamás había leído, aunque me recuerda mucho a la de Ramsey Campbell.
En la coctelera se ha agitado un portero que cree estar bendecido por el espíritu de un pintor muerto y una joven con ganas de conocer la verdad sobre su tía abuela. Y las imágenes aterradoras que nos describe Adam Nevill hacen el resto de la mezcla terrorífica.
La novela tiene palabras muy interesantes como vorticismo: movimiento artístico basado en el lugar donde nacen las emociones y la máxima energía, centrando la mirada en el centro del cuadro.
También encontramos el nombre de un pintor: Feliz Hessen, que en la novela representa a Francis Bacon.
Otro nombre propio es Wotanismo:  religión etena extremista con bases próximas al genetismo nazi.
La documentación es una joya, el escritor ha hecho un gran trabajo, aunque a veces colapsa, ya que hay páginas enteras en las que el exceso de información poco sutil e integrada en la trama, provoca que el lector tenga la sensación de que Adam Nevill se ha olvidado de él.
Los hilos de ambas tramas nos conducen al mismo lugar; la historia de un pintor obsesionado con la muerte y la fealdad humana. Su obra viva y palpitante; fría y vacua, que se asemeja a títeres y deformidades. Un artista que llega a la conclusión de que todos los cuerpos están ocupados por dos almas que llevan la misma existencia simultáneamente. Una que se muestra al mundo y otra que solo se revela en medio de la locura, el sueño o al borde de la muerte. Así que Hessen, el pintor del que se habla en la novela, se pasó la vida buscando a esa alma, ese otro "yo", mediante la anulación del "yo" consciente, utilizando técnicas poco comunes como el espiritismo, rituales satánicos, el hipnotismo... Y todo con un único fin; asomarse al borde del Vórtice para observar su población terrorífica y sobrenatural.
¡Amén!
Solo tengo que añadir una cosa; acabo de leer y descubrir la novela 10. Sobresaliente alto.

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